Los BOSQUIMANOS del Kalahari

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Los BOSQUIMANOS del Kalahari

Los BOSQUIMANOS del Kalahari

El término bosquimano sigue considerándose peyorativo entre estos pueblos, pues los extranjeros lo han aplicado como término general, aunque ahora se acepta a partir de un deseo de reconocimiento. Los distintos pueblos tienen sus nombres, como los San, los Khwe y los Baserwa. Han vivido en y alrededor del desierto de Kalahari, que se extiende por zonas de Sudáfrica, Botswana, Namibia y Angola durante al menos 20.000 años.

Se cree que los bosquimanos son los habitantes más antiguos del sur de África, y posiblemente del mundo entero. Se trata de cazadores-recolectores que cazaban animales pequeños y comían frutos y raíces comestibles, vivían en abrigos de roca, a cielo abierto, o en refugios primitivos hechos con ramas entrelazadas, hierbas y pieles de animales. No conocían la cerámica, y usaban huevos de avestruz o partes de animales para almacenar y contener los líquidos. En muchos sentidos, sus vidas apenas han cambiado a lo largo de los milenios.

Es casi seguro que los bosquimanos están entre los pueblos más antiguos del mundo que practican el chamanismo. Recientemente se ha indicado que, en nuestro tiempo, cerca de la mitad de los hombres y un tercio de las mujeres de Kalahari afirman ser chamanes. Un número asombroso de jóvenes se esfuerzan por seguir el camino chamánico, no en busca de ganancia personal, sino para servir a la comunidad. Hacia el final de la adolescencia buscarán a un chamán experimentado, al que solicitarán entrenamiento. Si son aceptados, el aprendizaje puede prolongarse algunos años, durante los cuales el neófito se esforzará por absorber parte del poder del chamán más viejo.

El trance Bosquiano

El aspecto central de la práctica chamánica bosquimana es el trance, generalmente realizado en torno a un fuego de campamento. Las mujeres dan palmas y agitan las matracas al ritmo con los hombres, que danzan a su alrededor repitiendo viejos ritmos y sonidos con los pies. Después de algún tiempo empiezan a sentir lo que describen como una sensación de “hervor” en la base de la columna. Esta energía asciende por el cuerpo, y cuando llega a la coronilla de la cabeza, el chamán está en trance.

Mientras continúan bailando, los chamanes entran en un estado alterado de consciencia, durante el cual hiperventilan, sangran por la nariz y las orejas y sufren un dolor lacerante. Durante la danza extienden los brazos por detrás como alas, simbolizando la transformación interna que se produce en el mundo de los espíritus. Los menos experimentados a menudo se caen y quedan inconscientes durante algún tiempo, pero los hombres experimentados siguen danzando durante horas, y durante ese tiempo deambulan por el mundo del sueño y buscan curación y guía para la tribu. Esto incluye controlar el tiempo, asegurar una buena caza y predecir sucesos futuros.

A veces, aún bajo la influencia delos espíritus, el chamán impondrá sus manos sobre la persona enferma, atrayendo la enfermedad hacia sí mismo. Dentro de su cuerpo la enfermedad se transforma, y cuando el proceso se completa, el chamán emite un grito muy agudo, que es el sonido del espíritu que ha producido la enfermedad abandonándole por un agujero invisible en su cuello.

Cuando acaba el trance, el chamán cae en un sueño profundo, y al día siguiente despierta para describir su viaje. Estas experiencias forman la base de las asombrosas pinturas sobre roca que dibujan los bosquimanos. Al igual que prácticamente todas las obras de arte similares que se han encontrado en todo el mundo sobre rocas y dentro de cuevas, las imágenes representan la experiencia interna del chamán.

KAGGEN

Las creencias de los bosquimanos, que informan todo sobre su trabajo en trance, incluyen la figura de un embaucador místico llamado Kaggen. Este ser puede asumir cualquier forma y usa sus trucos para enseñar y ayudar a la gente. El nombre puede traducirse como “mantis”; por ello, muchos antropólogos asumieron que esa era la principal forma de Kaggen, pero la mantis es solo una de las formas que asume este curioso ser que, cuando no está participando en alguna aventura, vive la vida de los bosquimanos ordinarios: caza, pesca y lucha, como sus homólogos humanos.

ELAND

Eland es el más  de los  espíritus que guardan y guían a los bosquimanos. La carne, piel y huesos de este tipo de antílope les proporcionan alimento, ropa y tambores. Está presente en casi todos los rituales que realizan los bosquimanos. Cada chamán trata de asumir el poder espiritual de eland, y en su adolescencia se espera que los muchachos sean capaces de cazar y matar a una de estas preciosas criaturas, abatiéndola, si es posible, con una única flecha. A continuación se le despelleja y con la grasa de su garganta y clavículas se hace un caldo que beben los muchachos.

Durante los ritos de pubertad de las muchachas, a la chica se le aísla en su cabaña en su primera menstruación, y las mujeres de la tribu realizan la danza del eland macho, en la que imitan la conducta de apareamiento de la eland hembra. Generalmente un chamán asume el papel del eland macho, llevando los cuernos del animal sobre la cabeza. Posteriormente, cuando  la muchacha se casa, el novio ofrecerá a los padres de ella grasa del corazón del eland, y a la muchacha se le embadurnará con grasa de la criatura para que reciba su fuerza y su suerte.

A diferencia de muchas otras partes del mundo, el chamanismo de los bosquimanos forma parte de una tradición ininterrumpida que refleja las prácticas de los primeros tiempos.

12/05/2017|Categorías: Chamanismo en el Mundo|Sin comentarios

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