Ejemplos de Perdida de Alma

Extracto del libro de Sandra Ingerman “Recuperación del Alma”

Si bien el término pérdida de alma puede no serle familiar, se conocen ejemplos de ella bajo otras denominaciones. Una esposa amada, un niño o un amigo muere, y el sobreviviente también “se muere” durante un tiempo. Sentimos como si la luz se hubiera ido de nuestra existencia, como si fuésemos sonámbulos o como si no nos hubiésemos recuperado de la anestesia después de una cirugía mayor. Un cliente que sufrió un serio accidente automovilístico, contó que se había sentido flotar fuera de su cuerpo.

Una persona involucrada en una relación íntima abusiva, puede tener conciencia de estar encerrada en patrones destructivos pero sentirse demasiado débil e indefensa como para escaparse de la misma. Al dejar la relación,  podría sentir que una parte de ella queda con su compañero. Luego de un taller, una alumna mía manifestó que desde que rompió con su novio sintió que “una parte mía aún está con él”.

El alma puede dejar a un niño que no se siente amado, o que se siente abandonado, por sus padres. En uno de mis clientes, la pérdida de alma se debió a los gritos continuos de sus padres; en otro, al dolor físico de haber sido despedido de una bicicleta. Un alma puede abandonar el cuerpo para sobrevivir al abuso físico o sexual. En cualquiera de estos casos, la persona traumatizada escapa, literalmente, para sobrevivir a la experiencia penosa. El ser enfermizo de niño o sufrir enfermedades graves o crónicas, también puede indicar la pérdida de alma.

La literatura se encuentra llena de casos de experiencias  extracorpóreas al despertar de una enfermedad o accidente. Menos seriamente, muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de sufrir laguna conmoción, debido a la cual una parte de nosotros pareció irse fuera de la realidad conciente durante un tiempo. “Shock” es la palabra que habitualmente se utiliza para describir esta condición. La reacción es normal y no existe en este sentido causa para alarmarse. Pero, por lo general, por razones que no comprendemos completamente, la parte que se fue, fracasa en regresar.

 ¿Cuáles son los resultados? “No estoy toda aquí,” dijo una de mis clientes. “Una parte de mi observa con mi mente, pero no me conecto con mis sentimientos.” Las personas que experimentan la pérdida de alma, con frecuencia dicen que se sienten fragmentadas de alguna manera o que una parte esencial de ellas falta. Esto describe a una persona que se encuentra disociada. (En términos clínicos, la disociación es la separación de segmentos completos de la personalidad, de la corriente central de la conciencia y puede resultar en sentimientos de extrañeza y desesperación.)

 Otro signo de pérdida del alma es una laguna en la memoria. Muchas veces trabajo con hombres y mujeres que no poseen memoria de sus vidas desde la edad de siete a nueve años o desde los doce hasta los catorce años. También una persona puede recordar que tuvo un trauma pero no los detalles del mismo. Trabajé una vez con un hombre que se rompió un brazo y que no tenía memoria de haber sentido dolor alguno en el momento del accidente. Romperse un brazo duele. ¡Duele muchísimo! Desde un punto de vista chamánico la parte de mi cliente que no pudo manejar el dolor, simplemente se fue. Trabajé con una mujer que sabía que era una sobreviviente de incesto pero no tenía clara su experiencia del incidente y tampoco podía recordar detalles del acto en sí mismo.  Pasó varios años en psicoterapia tratando de capturar los recuerdos, pero la parte de ella que los tenía, se había ido. Por lo tanto, la información no se encontraba disponible para ella.

La depresión crónica es otro síntoma de pérdida del alma. Generalmente, la fragmentación del ser esencial de una persona le impide ser capaz de crear un camino de alegría. Su vida transcurre explorando caminos, muchas veces caminos abusivos, con el fin de obtener sensaciones y experiencias que le den un sentido de propósito, sin embargo falso. En lugar de ser capaz de seguir la travesía del alma, dicha persona se siente, por lo general, deprimida e insatisfecha.

Después de un divorcio o una muerte, habitualmente sigue un período de pesar. Luego de un tiempo, la vida vuelve a tener semblanzas de normalidad. Si la persona no puede superar el trauma emocional de la separación, la bandera roja se eleva para mi: ¿Se ha perdido parte del Yo?

La enfermedad física también puede ser un síntoma de pérdida del alma. Generalmente cuando abandonamos nuestro poder nos enfermamos. Dado que el universo no soporta el vacío, si extrañamos partes nuestras, la enfermedad puede ocupar ese espacio. El estado de coma es un ejemplo extremo de pérdida del alma.

De algún modo, la mayoría de nosotros experimenta algún grado de pérdida del alma. Algunas personas han sido más profundamente traumatizadas por la vida que otras; pueden parecer bastante “des-animadas”. La vida ha sido más amable para otras; pueden no haber necesitado protegerse a sí mismas tan completamente. Sin embargo, independientemente del grado del trauma, la mayoría de las personas que conozco  añoran un sentido más completo de vitalidad y de conexión con la vida. La recuperación del alma sirve para los que quieren profundizar su conexión consigo mismos, con sus seres queridos, con la tierra.

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