LOS MONGOLES

En Mongolia, al chamán se le conoce como boge. Se dice que posee poderes inmensos y que tiene una gran influencia en la comunidad. Los boge son conocidos especialmente por su manera de temblar durante el trance extático, así como por hablar involuntariamente y cantar canciones de poder recibidas del reino espiritual. Como los chamanes Bonpo de Tíbet, honran el cielo azul eterno, las montañas y el poder del fuego. Los ancestros son increíblemente importantes y se les considera cercanos a los dioses.

Se dice tradicionalmente que el chamanismo mongol se originó en la región de Chahar, en la parte oriental del país. Aquí los espíritus ancestrales hicieron que los primeros chamanes empezaran a recibir visiones. Los lugares elevados donde vivían los espíritus se consideraban tan sagrados que estaba prohibido pronunciar sus nombres en voz alta. Los elementos chamánicos de este culto a los dioses de las montañas puede observarse con más claridad en el rincón noroeste de Mongolia, cerca del lago de Khoso Gol, donde los chamanes y otros suplicantes veneran al dios de la montaña, Khan Boghda Dayan Degereki Khayirkahn, a quien se describe de manera más precisa como una personificación de la montaña.

El Caballo de Viento

El poder personal del individuo viene caracterizado por su caballo de viento (hiimori), una energía misteriosa que es al mismo tiempo un vehículo del poder y la esencia misma de dicho poder. A través de él, el chamán es llevado a un estado de perfecta relación con el universo, apoyado por la Madre Tierra y el Padre Cielo, asi como los espíritus ayudantes y el alma del cosmos. El caballo de viento también se extiende hacia fuera hasta que todos los que rodean al chamán, o que experimentan su influencia, mantienen una relación armónica con la vida.

Los chamanes deben mantener el equilibrio correcto de energía dentro de sí mismos, o el caballo de viento se debilitará. Todo el mundo posee un tipo de energía llamada buyan, que puede verse disminuida por un mal comportamiento, como la matanza caprichosa de animales, la profanación del mundo natural o la falta de respeto a los ancestros. El vivir de manera positiva, siguiendo los principios de la creencia espiritual, recibe el nombre de yostoi, y los que siguen este camino están benditos y son fortalecidos. Las oraciones diarias, las ofrendas de incienso y bebida, también pueden fomentar el buyan. Esta energía puede ayudar a todos, incluso a aquellos que no siendo chamanes se sienten impulsados a viajar con ellos cuando se realiza un ritual.

Tenger, Endur y otros Espíritus

La relación del chamán con sus aliados es de inmensa importancia entre los mongoles, al igual que ocurre en otras partes del mundo. Existe un gran número de estos espíritus, llamado Tenger. Se les considera espíritus de la naturaleza que viven en el cielo o en las nubes. La mayoría son demasiado poderosos, pero algunos son suficientemente débiles para ser controlados. En el cielo también viven otros espíritus llamados Endur, y se cree que son las almas de seres humanos que vivieron vidas de tanta bondad que ya no necesitan reencarnarse aquí. Son los responsables de la lluvia.

Dentro de la tierra viven otros muchos espíritus conocidos por diversos nombres como Ezen, Chotgor, Otsoor, Ongon, Burkhan y Gazriin, y a menudo se les asocia con lugares específicos de la naturaleza. Son capaces de producir enfermedades físicas y mentales, o de sembrar las semillas de la discordia entre las tribus, y por tanto deben ser controlados por los chamanes, o bien recibir sus ofrendas. Un tipo concreto de espíritu, conocido como Utha, puede asociarse con una familia particular entre la comunidad chamánica, y, cuando lo hace, actúa como alma exterior o guía.

Vocación Chamánica

El chamanismo mongol sigue estando vivo en nuestros días, e incluso una parte de la sociedad contemporánea se dedica a preservar y proteger la tradición. Cuando el antropólogo Allan Coukell entrevistó recientemente a uno de los chamanes mongoles más famosos, un hombre llamado Ghoste, este dijo: ”No es fácil ser un chamán… El chamán recibe a mucha gente que está luchando con la enfermedad. No puedo negarme. Si lo hago, los espíritus se debilitan”.

Esta declaración revela la verdadera vocación chamánica. Una vez convocado, el chamán no puede rehusar; hacerlo sería violar su contrato esencial con los espíritus. A pesar de los múltiples desafíos, nuevos chamanes continúan sintiéndose atraídos por este singular camino

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