LOS NÓRDICOS

Entre los pueblos nórdicos y germánicos, el chamanismo y la magia estaban bajo la tutela de Odín (Wotan), quien, como divinidad que adquirió su sabiduría colgando del Árbol del Mundo, o Yggdrasil, durante tres días y tres noches, refleja las experiencias de los chamanes durante su renacimiento espiritual. Aunque perdió la visión de un ojo mientras ayunaba y se mantuvo colgando del árbol, Odín adquirió visión interior y un gran conocimiento. La Saga Ynglinga dice que envió su alma a viajar por otros mundos, y usando espíritus animales aliados para controlar el clima, explorar los elementos, adquirir poderes curativos y buscar lo desconocido. Sabía mucho de la tradición rúnica y de galdur, o canto, y podía profetizar sucesos muy lejanos.

Enseñó estas habilidades a los sacerdotes, o godi, revelando que el chamanismo formaba parte de la Escandinavia precristiana. La mayoría de los relatos chamánicos de esta época se derivan de sagas e historias escritas posteriormente en la era cristiana, aunque también se han hallado muchas pruebas arqueológicas.

El sacrificio de Odín recuerda las historias que han sobrevivido en todo el mundo de chamanes en estados cercanos a la muerte y retornando de las fronteras del otro mundo con nuevas capacidades y comprensiones que les hacen apartarse del resto de la gente. Aunque era un dios, el sufrimiento de Odín fue la puerta que le dio acceso al conocimiento y a la sabiduría, tal como es la puerta que usa el chamán. La pérdida de un ojo puede considerarse un medio de abrirse a la visión del otro mundo: Odín ve el otro mundo con un ojo y este con el otro ojo.

Otra historia que ilustra el rol chamánico de Odín se encuentra en el Grimnismal o “Dichos de Grimnir”, un poema épico que data en su mayor parte del siglo X y describe una lucha por la hegemonía entre dos hermanos, Geirrodr, que fue criado por Odín, y Agnarr, que fue educado por la esposa de Odín, Frigg. Cuando Geirrodr mata a su padre para heredar el reino, se produce una pelea entre el dios y su esposa para administrar justicia en esa situación. Odín, presentándose como Grimnir, visita a Geirrodr, que trata a su invitado terriblemente por sugerencia de la propia Frigg. Grimnir/Odín es torturado entre dos fuegos durante ocho noches, y solo cuando el joven Agnarr le lleva agua, el dios pronuncia una serie de versos enigmáticos que describen la visión del Otro Mundo y muchas más cosas. Estos versos contienen la sabiduría sobre la que se basa buena parte de la espiritualidad subsiguiente de los pueblos nórdicos.

Cambiadores de forma


Muchas historias nórdicas cuentan relatos chamánicos de cambios de forma, una práctica que también aparece en los ejercicios marciales de los guerreros berseker y ulfhedhir, que cargaban desnudos en la batalla emulando a los osos y lobos. Nos encontraremos con esta misma idea en los “chamanes jaguar” del Amazonas.

En la Saga Eyrbyggia se nos ofrece una descripción de un típico templo islandés. Tenía la puerta en un extremo, y dentro del templo estaban los “pilares de alto asiento” adornados con uñas del dios Thor, a quien representaban. En medio del suelo había un poderoso anillo de hierro sobre el que se hacían juramentos, que el godi, o sacerdote, tenía que llevar puesto durante las ceremonias. En la parte más interna del templo estaba el altar sobre el que había un cuenco de sangre, y a su alrededor las imágenes de los dioses. El descubrimiento reciente de un templo muy bien conservado en Ranheim, situado a unos 10 kilómetros al norte de la ciudad noruega de Trondheim, ha confirmado muchas de las descripciones literarias.

HARALD y “ERIK HACHA DE SANGRE”

En la Saga de Olaf Tryggvason, el rey Harald de Dinamarca ordena a un chamán que tome la forma de una ballena, vaya a Islandia, y que después nade hasta la orilla para espiar aquella tierra. Nadando alrededor de la isla, el chamán es asaltado por varios espíritus de la tierra que cargan sobre él bajo la forma de un dragón, un poderoso pájaro, un toro y un gigante. Este relato en el que los espíritus de la tierra son una fuerza a la que se ha de tener en cuenta surge de la tradición islandesa, que prohibía encallar en la playa a las grandes naves con sus proas separadas para no ofender a los espíritus de la tierra. Las proas con cabezas de animal tenían que ser no solo separadas, sino desmontadas antes de tocar tierra. Egil Skallargrimsson, el poeta vikingo, guerrero y héroe de la Saga de Egil, se tomó muy en serio a los espíritus de la tierra islandeses. Con la esperanza de molestarlos y conseguir que se cargaran a su rival, “Erik hacha de sangre”, que era islandés, erigió en Noruega un niđstöng o “poste del escarnio” en el que inscribió runas insultantes. Su estrategia pareció tener el efecto deseado, porque Erik fue derrocado por su hermano en el plazo de un año.

Meterse bajo la capa

Existen paralelismo entre las prácticas de los celtas irlandeses y los de Islandia, particularmente en lo relativo a “meterse bajo la capa”, o retirarse a la oscuridad a fin de conseguir la ayuda de los espíritus cuando había que responder a preguntas difíciles. Podemos hallar un ejemplo de esta práctica en el año 1000 d.C., cuando la mayor parte de Europa ya había sido cristianizada. Islandia se encontraba aislada, se sentía en desventaja y los islandeses tenían que decidir si adoptar o no la religión cristiana, pues el conflicto amenazaba con dividir la población del país. En el Althing, o parlamento islandés, Thorgeir Godi, el dador de la ley o legislador, se “metió bajo su capa” durante todo un día a fin de hallar respuesta a esta decisión, tal como relata en la Saga Njal:
“No podemos vivir en una tierra dividida,
dijo. Nunca habrá paz a menos que
tengamos una única ley. Os pido, paganos
y cristianos, que aceptéis la ley que estoy
a punto de proclamar.”. Todos estuvieron
de acuerdo, prometiendo bajo juramento

obedecer su juicio. Y él entonces proclamó:
“El primer principio de nuestra ley es
que todo islandés, a partir de ahora, será
cristiano. Creeremos en un Dios: Padre,
Hijo y Espíritu Santo. Renunciaremos a la
adoración de los ídolos. Ya no repudiaremos
a los hijos no deseados. Ya no comeremos
carne de caballo. Cualquiera que haga
estas cosas abiertamente será castigado
declarándosele fuera de la ley, pero no
habrá castigo si se hacen estas cosas
en privado”.

Saga Njal, traducida por Caitlin Mattews, 2012

La búsqueda por parte de Thorgeir del consejo de los espíritus metiéndose bajo la capa de oscuridad, una práctica pagana tradicional, produjo la conversión de Islandia al cristianismo. El legislador se fue a casa, tomó a los dioses de su hogar y los depositó en la cascada más próxima. El método de “meterse bajo la capa” podría haberse incorporado a las prácticas escandinavas de uitiseta, o “sentarse al aire libre” por la noche en estado de vigilia para obtener respuesta a cuestiones difíciles. Una vez más, existen paralelismos entre esta práctica y los mundos celta y escandinavo.

El oráculo del alto asiento

El seiđr, o seidh, se remonta a los siglos III y IV de nuestra era, aunque probablemente comenzó mucho antes. Se dice que la diosa Freya lo enseñó inicialmente al dios Odín, que posteriormente lo transmitió a la humanidad.

El seidr es un tipo de oráculo en el que el vidente consulta a los espíritus en nombre de aquellos que tienen preguntas que no pueden ser respondidas por medios ordinarios. Su práctica se limitaba principalmente a las mujeres, puesto que el trabajo oracular se consideraba un deshonor para los hombres. Las practicantes del seidh tenían diversos nombres, como völva, seiđkonur y vísendakona, nombres que describen su profunda visión y su capacidad de emitir oráculos. Estas videntes se sentaban en asientos elevados, con el auxilio de sus ayudantes, y entraban en trance con cantos que inducían su estado. Los preguntadores se ponían de pies delante de las videntes y planteaban sus preguntas; las videntes a menudo daban sus respuestas en forma metafórica o gnómica. Se han descubierto ricos enterramientos de seiđkona (plural de seiđkonur), reconocibles por la presencia en las tumbas del bastón característico que la vidente tenía en sus manos al sentarse sobre la plataforma en el alto asiento.

El resurgimiento de SEIDH

El seidh prácticamente murió con la llegada del cristianismo a Escandinavia, y a menudo se representa retrospectivamente como una práctica negativa, usada para invocar el mal tiempo o producir daños a las propiedades ajenas. Más recientemente está retornando, gracias a una serie de profesores dedicados de todo el mundo, y vuelve a ser reconocido como una poderosa y eficaz habilidad chamánica.

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