Chamanismo America del Sur

LOS MAYA
Antiguos miembros de un gran imperio, actualmente los pueblos mayas están desperdigados por una extensión de las Américas que incluye a México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Si bien su historia puede haber quedado relegada al mundo de los historiadores y antropólogos, no se han extinguido, como a menudo se ha dicho, y continúan manteniendo sus antiguas raíces y practicando el chamanismo. El origen de algunas de sus tradiciones se remonta miles de años atrás.

La palabra que designa al chamán u hombre medicina entre los mayas es h’men, que significa “el que sabe”, y los chamanes pueden ser hombres o mujeres. Suelen ser escogidos por haber tenido un sueño en el que aparecen los nueve principales espíritus de los mayas y empiezan a instruir al iniciado en su tradición y en sus técnicas de curación. Buena parte de su trabajo se realiza a nivel espiritual, aunque los h’mentambién usan plantas para tratar enfermedades y lesiones que tienen un origen más mundano.

El asiento de poder de los h’men es el sastun, o Espejo de Piedra, un objeto de poder que puede tomar diversas formas, pero siempre tiene una cualidad transparente, o un agujero, que permite al chamán mirar a través de él. Así, el h’men es capaz de ver las causas imperceptibles de la enfermedad, de hablar con los espíritus y de responder a las preguntas que le plantea su cliente.

Los chamanes modernos no han olvidado sus orígenes, y muchos aun trabajando usando patrones cosmológicos derivados de los tiempos antiguos. En la región de Yucatán, los chamanes realizan sus rituales dentro de un espacio sagrado que sigue el modelo de un antiguo patrón cósmico heredado de un pasado lejano.

EL COSMOS
Como en casi todas las demás partes del mundo, el cosmos maya está compuesto por tres niveles: el Cielo o Mundo Superior, la Tierra o Mundo Medio (que flota en el mar primordial), y el Submundo, conocido como Xibalba. Esta región ultramundana está llena de animales y plantas, y es una imagen espectacular del mundo de cada día. De noche asciende para formar el cielo nocturno, y al amanecer vuelve a su lugar por debajo del horizonte. Aunque parece ser una copia exacta del mundo real, en realidad las criaturas que la ocupan son espíritus. A este reino viajan losh’men en busca de curación e información para sus clientes.

Los tres mundos están conectados por el wachu chan, el Árbol de la Vida, que hunde sus raíces en el submundo y extiende sus ramas en el mundo superior. Al extenderse externamente, el tronco y las ramas forman caminos entre los reinos interno y externo, que se consideran entrelazados.

La orientación, tanto en el mundo interno como en el externo, es muy importante. El principal eje en el mundo medio es de este a oeste, y se conoce como el camino del Sol. Cada uno de los cuatro puntos cardinales está anclado por un árbol sagrado, que tiene sus propios rituales específicos y una serie de asociaciones con los colores, los pájaros y los dioses. Cada dirección tiene su nombre sagrado, aunque varían en función del área tribal y del dialecto de la lengua maya que se hable allí.

LOS H’MEN
Los h’men no solo se ocupan de la curación y la purificación, sino también del tiempo atmosférico, el exorcismo y la adivinación. Pueden ser llamados a proteger las cosechas, que son el alimento de cada día de los mayas, desviando los vientos o las lluvias, y protegiéndoles de los ataques de los espíritus malevolentes. Los h’men también tienen una fuerte conexión con los animales, a los que ocasionalmente piden que den sus vidas para que la gente pueda comer. Esto es mucho más que un sacrificio ritual, e implica que el chamán establece una relación personal con la criatura. En total, los chamanes mayas de nuestros días han preservado muchas de las tradiciones que antiguamente formaron parte de su nación, e incorporan creencias religiosas que han resistido durante miles de años los ataques del cristianismo.

LOS INDIOS HUICHOLES Y NAHUTAL DE MÉXICO
Los huicholes son un grupo de pueblos indígenas que viven alrededor de las montañas Sierra Madre de México, cuya historia antecede a la de los aztecas y cuyo estilo de vida ha perdurado sin cambios a lo largo de los siglos. Sus mitos hablan de la Gran Serpiente Cósmica, el espíritu de la lluvia, que dio vida a los dioses. Uno de ellos –Kauyamari, Hermano Mayor Ciervo- descubrió el neirika, una especie de portal que conecta los mundos. A través de él los dioses vinieron a la Tierra, y por medio de sus canciones y oraciones trajeron la vida al planeta. El nombre de la primera tierra fue Wirikuta, y aquí creció el peyote sagrado y residieron los primeros hombres, los grandes antepasados. Mucho después, a medida que los humanos se extendían por el mundo, Tatewari, el primer chamán, dirigió una expedición a esta tierra para recolectar la planta que se ha usado en todos los rituales huicholes desde entonces. Hasta el día de hoy, el mara’akame, el sacerdote chamán de los huicholes, dirige un pequeño grupo en un viaje místico que hace eco al que emprendieron sus antepasados. A veces viajan más de 320 kilómetros por la Tierra, comiendo únicamente en su desplazamiento peyote y tortillas (tortas de harina). De esta manera “encuentran sus vidas”, experimentan estados alterados de consciencia y queman los residuos acumulados de las experiencias de la vida cotidiana. El peyote sustenta espiritualmente a la gente, permitiéndoles hacer contacto con sus antepasados y aprender todo lo necesario sobre la existencia.

El culto huichol al peyote preside todos los aspectos de la vida. Se introduce en él a los niños cuando aún están en el vientre materno, y posteriormente a través de la leche materna. Cuando se hacen mayores, comen la planta sagrada en rituales comunitarios y experimentan directamente la presencia de los dioses. Durante la celebración del HikuriNeixia, la danza del peyote, que dura dos días y dos noches, las familias danzan un total de cinco veces en torno al área delimitada como templo. Se honra a cada una de las cinco direcciones sagradas, y en cada uno de los puntos se bebe peyote líquido.

Este tipo de ceremonias son muy antiguas. La elevación de la planta del peyote a la categoría de un dios refleja la primera etapa del desarrollo humano. Las visiones que se adquieren de esta manera forman parte del mundo de nuestros antepasados más distantes, y sus extraordinarios detalles aún tienen eco entre nosotros. Los huicholes, en particular, producen elaborados diseños textiles, impresos en vivos colores, cuadros que cuentan la interpretación mítica de sus vidas y los viajes chamánicos que experimentan.

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