Animal de Poder

La representación del guardián de un chamán, en la gran mayoría de las sociedades primitivas, adquiere formas animales. Los pueblos ancestrales en conexión esencial con la Naturaleza, consideraban a los animales espíritus de sabiduría, medicina y poder.

Incluso, hay una amplia mitología que le otorga a distintos animales un protagonismo en la historia de la Creación y la capacidad de traspasar los límites terrenos en comunicación con el mundo espiritual.

Para las sociedades ancestrales de Siberia, tanto los hombres como los animales tienen una o varias almas.

Y existe la creencia que dice que un cazador no puede apoderarse de su presa, hasta tanto el ánima de un pariente difunto no se apodere previamente de la sombra de ese animal.

Sin embargo, en la cultura chamánica los animales exceden su carácter de mito o de símbolo para entrar en comunicación intrínseca con la vida y las prácticas del chamán. Es al espíritu de su animal de poder al que acude en busca de conocimiento y sanación, en sus viajes a las realidades no ordinarias.

Cada género animal tiene, además, una medicina que le es propia. Esto significa que el chamán adquiere, por intermedio de su espíritu guardián, el poder de curación de toda esa especie. Si bien el chamán se trasladará a los mundos paralelos para rescatar la sabiduría de su animal, es en el plano de la realidad ordinaria que percibe la fortaleza del espíritu guardián. De este concepto se desprende la extendida creencia que relaciona la debilidad y la enfermedad con la pérdida o la ausencia del animal de poder.

Es una práctica antigua de los grupos primitivos la de la transmutación por medio de danzas y cantos rituales, en las que los miembros de la tribu imitan los movimientos y sonidos que son característicos de sus animales.

Mircea Eliade sintetiza: No es tanto una posesión como una transformación mágica del chamán en animal.

“Es a través de estas prácticas que se invoca el espíritu del animal a la realidad ordinaria, en un pasaje inverso al del viaje chamánico. Es el poder del espíritu del animal guardián el que acude al llamado de la danza, de los cantos y del tambor ceremonial.

Aprender el lenguaje de los animales, y en primer lugar el de las aves, equivale, en cualquier parte del mundo, a conocer los secretos de la naturaleza […] es también un signo de que el chamán puede circular libremente entre las tres regiones cósmicas: Tierra y cielo; allí dónde sólo los muertos y los dioses tienen acceso.”

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar y mejorar tu experiencia de navegación. Al continuar navegando, entendemos que aceptas su uso.